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Como reza el dicho, no hay 2 sin 3...

¡Hola!
Ésta es la 3ª crónica de observación telescópica de espacio profundo, realizada el sábado 27 de agosto, con el SW dobson 8", de 20:30 a 21:30 (GMT). En un principio, esta 3ª noche la reservaba para una semana después (debido a la supernova de Messier 101). Sin embargo, y para hacer más corta la espera hasta ese sábado, decidí hacer una minijornada de observación con prismáticos. Una vez aclimatado a la oscuridad, me dispuse a observar. El primer objeto fue el cúmulo Messier 13. Aunque en teoría no era tan brillante como con el buscador del dobson (y mucho menos como con el propio dobson), la visión binocular hacía que dicho cúmulo tuviese una gran belleza.
Tras observar el cúmulo, me dispuse a observar otros objetos, entre ellos: Vega (realizar ajuste dióptrico), epsilon Lyrae, doble cúmulo de Perseo, y la joya de la noche: la galaxia Messier 31, también conocida como "Galaxia de Andrómeda", la cual nunca había visto, debido a que ésta estaba en una zona cuya visión del firmamento me era impedida por paredes. Tras verla con los prismáticos, decidí trasladar el dobson.

Galaxia de Andrómeda, por el Hubble Space Telescope
Galaxia de Andrómeda, por el Hubble Space Telescope.


Una vez montado el dobson, y tras una segunda aclimatación a la oscuridad, puse el ocular de 25mm y apunté con el buscador a donde había visto la galaxia con los prismáticos. Tras apuntar, pude ver que la galaxia, en poco tiempo, dejaría de ser visible. Por lo que decidí mirar lo antes posible por el ocular. Ahí estaba, una mancha difusa, con forma de óvalo alargado, muy brillante en el centro, y con 2 estrellas brillantes a cada lado del eje menor (esas estrellas eran las galaxias Messier 32 y Messier 110, satélites de Messier 31). Tras unos minutos, y con visión indirecta, se apreciaban diferencias sutiles de brillo entre zonas del óvalo. Entonces, la galaxia entró en la zona de inaccesibilidad, dejándome con ganas de más.

Observando la Galaxia de Andrómeda
Observando la Galaxia de Andrómeda


Tras esta observación, me dispuse a observar los objetos vistos las noches anteriores, empezando por el Doble Cúmulo de Perseo. Seguía siendo bello, incluso más que el día 23, puesto que en esta noche no había mucha humedad. Pude realizar pruebas de colimación, demostrando que, aunque los discos de Airy eran casi concéntricos, el telescopio no estaba colimado del todo (más tarde, comprobaría que se trataba del primario, el cuál fue colimado rápidamente).
El siguiente objeto fue el cúmulo Messier 13. Seguía igual de impresionante que siempre. Podía ver, sin dificultad, los brazos que salían de él, así como las regiones oscuras que vi las noches anteriores. Podía distinguir más estrellas que los días 23 y 25.
La penúltima parada de la noche fue la Nebulosa del Anillo, o Messier 57, observada el día 25. Igual de espectacular, pude ver algún detalle más. Por ejemplo, la nebulosa no era un anillo, sino que constaba de 2 arcos que formaban un óvalo, el cual no era negro, sino gris. Los arcos casi se tocaban en el eje mayor del óvalo, mostrando una forma de paréntesis.
Por último, me propuse observar un objeto que busqué el día 25, pero que no encontré. Se trataba de la nebulosa Dumbbell, o Messier 27. Tras un par de minutos, encontré el fallo por el que no encontraba dicha nebulosa: aunque había encontrado una cadena de estrellas similar a la que hay de Albireo a Dumbbell, no era la que buscaba, puesto que era mucho más pequeña. Conocido el error, busqué la cadena verdadera, la que me llevaría a Dumbbell... con la nueva cadena encontrada, Dumbbell era centrado en el buscador y visualizado con el telescopio.

Nebulosa Dumbell
Nebulosa Dumbell.


Sencillamente, una nebulosa magnífica. Con visión directa, se apreciaba su forma, la cual recordaba a la de un reloj de arena, un reloj de arena cósmico, cuyo tamaño aparente doblaba, o incluso triplicaba, el de Júpiter. Tras ese "reloj de arena", se podía apreciar un muy débil óvalo, que unía los "picos" del "reloj de arena", con el que la nebulosa tenía una forma ovalada, en la que, en el eje mayor, se dibujaba el reloj de arena, mucho más brillante que el óvalo. Una visión magnífica.

Observando la nebulosa Dumbell
Observando la nebulosa Dumbell.


Y con esta observación, empieza un tiempo de espera de 1 semana. El día 3, siempre y cuando la climatología lo permita, intentaré observar, entre otros objetos, Messier 11, Messier 17, Messier 92, Messier 101 (con la supernova), Messier 102 y el cometa Garradd. Dicha noche de observación, con suerte, superará a cualquiera de las 3 noches anteriores (23, 25 y 27 de agosto).

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